lunes, 29 de octubre de 2018

MuNdO dEsTrUiDo


De repente abrí  los ojos, y en un completo momento de confusión; quizás alucinando; me costaba entender lo que sucedía a mi alrededor. Un silencio sepulcral se hunde en mis oídos. Que está pasando me pregunté? La respuesta es simple y perjudicial. No lo sé!!!

Sé que estoy encerrado en un cuarto: repentinamente escucho algo entre el silencio…  y a lo lejos puedo distinguir el ruido de los vehículos. Hago un recuerdo de lo sucedido y a mi mente llegan como repentinos rayos de luz, los recuerdos de un momento de estruendo, acompañado con bruscos movimientos que en mis años de vida los había sentido.

Logro salir a la calle. Existe caos; camino como si estuviera en un sueño. Cosas y casas destruidas; personas asustadas y heridas. Ellas desaparecen. Empiezo a sentirme solo por primera vez en mis 39 inviernos.

Que es ese ruido? –Me pregunté- busque el origen del mismo y me encontré con un perro. En sus ojos reinaba el dolor. De inmediato supe que sería mi única compañía en este laberinto de dudas, que de a poco trato de entender.

Cae la noche en mi mar de incógnitas. El cansancio me vence. Quiero dormir durmiendo sin despertar. No puedo. Mis ojos no se cierran… Los sonidos los abren.

Con la luz del sol, las cosas parecen acararse un poco. Aparecen algunos conocidos. Pero solo me traen preguntas a mis preguntas. Todos estamos en las mismas condiciones. Soló sabíamos que el sol volvió a salir y debemos buscar las respuestas.

La duda con sus brazos me abraza. No puedo quedarme quieto ni ir lento. Hay que buscar respuestas. Somos solo once los que estamos en una zona que la habitaban más 200 almas. De seguro seguiré siguiendo en esta incertidumbre de saber qué fue lo que pasó con el mundo que conocía.

YO LOS EXTRAÑO...

En ocasiones veo parte de mi infancia en la de ellos.

Yo los extraño.

Me pregunto si ellos a mí?

Qué difícil es aceptar ese momento en que se vienen los pequeños y grandes recuerdos de momentos pasados y que por ese preciso momento no los puedes volver a reescribir...

Extraño a mis hijos: los lunes, los martes, los miércoles, jueves, viernes, sábados y en especial los domingo. Los busco para verlos pero a veces no están. Ni siquiera alcance del teléfono.

Que si es mi culpa. Si. Si lo es. Aquí les cuento por qué.

Hace años descuide lo que Dios es el único que puede separar. Bueno eso lo dice el sacerdote al momento de que uno jura amor eterno.

Yo cumplía los 27 años cuando contraje matrimonio y me sentía emocionado por la nueva etapa de vida que empezaba.

Continuará...